Por Oscar Maldonado.
Cuando la Universidad de las Artes apostó a la creación de un observatorio cultural jugó una carta clave en su misión educativa superior pública: propiciar el análisis político y económico en artes, cultura y patrimonio, tres dimensiones esenciales de la vida en sociedad. De ese triangulación fundamental nace el Observatorio de Políticas y Economía de la Cultura como un espacio para el libre pensamiento donde docentes, alumnos y actores gestores del hecho artístico propongan elementos de investigación, análisis y discusión cultural en la sociedad ecuatoriana.
Y es que el impacto que la cultura y la manufactura artística en sus más diversas formas, formatos y modos de expresión es un axioma unificador. De hecho, la importancia de la investigación en industrias creativas nos abre los ojos al peso que las artes tienen en nuestras vidas. Según el primer mapeo mundial de industrias culturales encargado por la UNESCO en 2015, estas industrias generan ingresos de 2,25 billones de dólares y 29,5 millones de empleos en todo el mundo.
El impacto de esos datos no es sólo económico. Tiene vastas implicaciones humanas, especialmente durante una pandemia que ha acelerado la digitalización de nuestras vidas y está replanteando —a veces de formas aún desconocidas— el trabajo creativo de millones de personas. Al tenor de esa realidad, el reporte nos recuerda también que el contenido cultural y creativo impulsa la economía digital y que el mundo cultural y creativo es multipolar.
Desde sus oficinas en la antigua gobernación de Guayas donde se ubica la Universidad de las Artes, Pablo Cardoso —director del Observatorio— apuntala las vías por las cuáles este núcleo de investigación está abriéndose paso hacia una nueva marca de pensamiento crítico y análisis de políticas públicas culturales en el país. “El Observatorio es más que un centro de investigación adscrito a una universidad (…) representa lo que nosotros entendemos como construcción de pensamiento en la educación superior ecuatoriana en artes, tiene que ver con la concepción misma de lo que debe ser una universidad en el siglo XXI”.

Escena de la obra “Pluma y la Tempestad” interpretada por estudiantes de la Escuela de Artes Escénicas de la U. de las Artes.
En el caso de Ecuador la investigación en artes ha venido despertando sigilosamente desde ciertos espacios universitarios mediante esfuerzos de académicos, administradores educativos, docentes y alumnos. En el caso de la Universidad de las Artes, a través de su Instituto Latinoamericano de Investigación en Artes ILIA como instancia gestora, la investigación en artes ha buscado abrir espacios novedosos de rigurosidad en el análisis de datos y planteamiento de problemáticas relevantes del momento que vivimos. “La propuesta es generar un espacio natural de investigación y discusión sobre el hecho artístico y cultural”. En ese sentido, el Observatorio ha iniciado su recorrido generando insumos de investigación y análisis que hablan por sí mismos.
De esta forma y como producto estelar de arranque, la primera entrega del Termómetro Cultural dedicada a retratar las condiciones laborales en trabajadores de las artes y la cultura en el Ecuador, funge como una relevante carta de presentación a los gestores culturales del país sobre una misión clave del Observatorio: detectar temáticas relevantes, analizar datos y abrir debates sobre la realidades del quehacer artístico nacional. Así, el producto final ha significado un repentino abrir de ojos desde la formalidad de la investigación a una sintomatología conocida en el empleo en el sector cultural.
“Pudimos rescatar situaciones estructurales así como coyunturales sobre la temática y permitió que el debate público se instale”, afirma Pablo, que agrega que el reporte llegó como una bocanada de aire fresco al aportar con cifras que puedan tener incidencia política, especialmente a las puertas de unas elecciones presidenciales y de futuras nuevas polítitcas culturales para el país. El Termómetro Cultural se erige así como uno de los hitos alcanzado por el Observatorio en su corto tiempo de existencia.
A la par, la construcción de relaciones y de una red de relacionamiento con instituciones y sujetos afines a su trabajo se forma como un siguiente objetivo en la agenda. Las semanas y meses que se avecinan plantean una prueba de gestión y candidez al momento de enfrentar los retos de hacer investigación en cultura y artes. Temas vinculados con el trabajo cultural y género, así como nuevas encuestas y talleres de formación en ese trabajo en red mostrarán la diversidad de voces y el esfuerzo colectivo de diversas instituciones de los que dependerá la expansión del Observatorio.
Con el apoyo institucional de la Organización de Estados Iberoamericanos OEI, que ha brindado su apoyo financiero para la etapa inicial del Observatoerio, la Universidad de las Artes se posiciona así como una entidad sincronizada con las necesidades de investigacion y generación de conocimiento en tiempos difíciles e inciertos en la gestión y creación cultural. Con esa fuerza y gracias a la revolución digital y capitalismo cognitivo, el trabajo del Observatorio se compromete a llegar a actores en todas partes del país y del mundo como una pieza central en la construcción de una red de alcance supranacional para la colaboración y la libre discusión de los tiempos culturales que vivimos.
¡Bienvenidos todos y todas al Observatorio de Políticas y Economía de la Cultura!