Raúl Abeledo Sanchis, Director académico del Observatorio Cultural, Universitat de València
El contexto histórico del Plan
En un contexto histórico como el actual, donde la crisis multiorgánica del tardocapitalismo (degradación de ecosistemas, extinción masiva de especies, intensificación de la exclusión social, desempleo y precariedad laboral…) presiona hacia la involución de las democracias a lo largo del globo, hablar de democracia y autonomía cultural resulta más necesario que nunca (Beirak, 2022). Y por extensión, también lo es hablar de gobernanza cultural, esto es, de estilos en políticas culturales, donde el diseño de estrategias de anticipación y la participación de la ciudadanía en las mismas, sean condiciones de la acción pública. Unas políticas culturales que también requieren de enfoques multinivel (integrando la lógica territorial con las dinámicas globales) y transversal (posibilitando desplegar la centralidad de la cultura).
En efecto, en estos tiempos emanan conceptos como el de sostenibilidad cultural, donde se asume la centralidad del arte y la cultura para el desarrollo, la autonomía o incluso la supervivencia de individuos y comunidades (Abeledo, 2025). Podemos plantear así el importante papel de la imaginación y de la creatividad de nuestras comunidades en un escenario de transición eco-social como el que todos los indicadores científicos señalan a escala macro regional y planetaria. ¿Qué pueden aportar los derechos culturales a las estrategias de mitigación y adaptación que ya determina el calentamiento global y la crisis de los ecosistemas (IPBES, 2019) a escala planetaria? ¿Qué papel juegan cuestiones como la diversidad de identidades, valores y estilos de vida; la memoria colectiva y personal o la libertad creativa y de expresión a la hora de abordar nuestra futura resiliencia como especie?
La reciente creación (2024) de la Dirección General de Derechos Culturales en el Ministerio de Cultura persigue situar en el centro de la política cultural el valor de la cultura como derecho social y como bien público y común. Esta Dirección General de Derechos Culturales es el órgano directivo del Ministerio de Cultura responsable del diseño de las políticas públicas vinculadas con los objetivos de promoción de los derechos culturales, de la diversidad cultural y territorial, de la promoción de la igualdad y de la dinamización de la cooperación cultural con las comunidades autónomas en estos ámbitos.
No son pocos los desafíos con que nos encontramos en este punto de partida: desde la confrontación ideológica con los negacionistas de los derechos humanos, pasando por los terraplanistas de la ciencia y la inteligencia hasta llegar a los negocionistas que expolian y banalizan el acervo cultural de los territorios. Obvia decir que todo estos frentes tiene impactos sobre las diferentes regiones que componen el mosaico territorial español: creciente clima de censura (Amnistía Internacional, 2024); ataques frontales al feminismo y la identidad sexual; racismo; mercantilización neoliberal y global de los mercados culturales (incluido el de trabajo); estructuras de mercado oligopolísticas en las grandes plataformas digitales de distribución; predominio de un modelo de negocio fundamentado en megaproyectos impulsados por grandes fondos financieros especulativos (como es el caso de los festivales de música), turistificación masiva de las ciudades e instrumentalización de la cultura; amenazas a la diversidad lingüística, etc, etc, etc.
Se precisa así de políticas públicas y culturales que garanticen una participación cultural ciudadana más amplia y equitativa, visibilizando y poniendo en valor la pluralidad y la diversidad. Se requiere el abordaje de los desequilibrios territoriales de oferta cultural y combatir la exclusión de comunidades y grupos sociales (Ramos, S; 2025).Desplegar la cultura como vector integral de bienestar comunitario e individual resulta una pieza clave para enfrentar los posibles escenarios de transición eco-social de nuestra aldea global (Herrero, 2025).
2. Naturaleza del Plan: una herramienta para la transformación social
En este sentido, el Plan de Derechos Culturales constituye un marco normativo clave para la orientación de la acción pública. Obviamente, el Plan solo es insuficiente, ya que va a requerir de dotaciones presupuestarias suficientes y de habilitar mecanismos para su financiación. Esta tríada de regulación, inversión y financiación resulta imprescindible para la eficacia de las políticas públicas. Esta cuestión cobra singular importancia en el Estado español, donde las competencias culturales están descentralizadas hacia el nivel regional / autonómico. A nivel territorial, la coordinación entre los niveles central, regional y local (el nivel que más % de gasto público en cultura supone) de las administraciones públicas resulta un elemento clave para la implementación potencial de este Plan de Derechos. Y ello no va a resultar fácil en el escenario actual donde la ultraderecha marca las reglas de juego en numerosas Comunidades autónomas españolas. Tampoco facilita las cosas la política de rearme que en la Unión Europea va a conducir a la austeridad presupuestaria y a la desinversión en materia de servicios públicos (sanidad, educación, pensiones…y cultura).
Por otra parte, el Plan integra el impulso de acciones inmediatas para fortalecer el ejercicio social de los derechos culturales en el corto plazo; por otro lado, diseñar una hoja de ruta que permita consolidar en el tiempo un sistema articulado y duradero de derechos culturales.
En un ejercicio práctico de gobernanza cultural, el proceso de elaboración del Plan se ha insertado en el entramado de agentes culturales con vocación de impulsar la cultura como herramienta de transformación social. Un tejido ciudadano, asociativo y cultural que se esfuerza por avanzar hacia sociedades más igualitarias, justas, sostenibles y dignas. Son cada vez más las voces, experiencias y redes que están activando esta mirada desde diversos lugares: la gestión cultural, la práctica artística, lo comunitario, la investigación, las instituciones públicas… (Martinell y Heredia, 2024; Burgos, B (2025), y este Plan aspira a generar pensamiento y acción en esta dirección, porque el futuro es un acto cultural que se construye colectivamente. Veamos cómo se materializó esta idea en la metodología de redacción del Plan de Derechos Culturales.
3. Metodología y proceso de elaboración: distribución de mesas y participantes
Tal y como señala el propio Plan, el diseño metodológico del proceso de elaboración del Plan se encuentra marcado por el reconocimiento de la inteligencia colectiva, la escucha activa y una participación abierta a la ciudadanía. Desde la propia presentación de la hoja de ruta para su elaboración, el Plan ha buscado articular en red a una pluralidad de agentes, espacios, ámbitos e instituciones culturales para impulsar un proceso participativo de diagnóstico, de propuestas y de la visión de futuro que ha de guiar este Plan. Tres fases han definido el proceso:
- Primera Fase: (junio a diciembre de 2024): ésta constituye la fase de diagnóstico y elaboración inicial de propuestas. En ella participaron un total de 13 grupos de trabajo temáticos, se consultó a más de 300 personas expertas y se realizaron diversos encuentros con asociaciones del sector cultural. Además, se recibieron cerca de mil aportaciones de la ciudadanía a través de un formulario web. Asimismo, se contó con la participación de las Comunidades Autónomas a través de la Conferencia Sectorial de Cultura.
- Segunda Fase: (enero a junio de 2025): en esta parte comienza la fase de contraste y redacción final del texto del Plan. Los 13 grupos temáticos entregan sus diagnósticos y propuestas y se da forma a un primer borrador del Plan de Derechos Culturales. El borrador fue compartido con las personas relatoras y coordinadoras de los grupos de trabajo para su revisión y discusión colectiva. Posteriormente, se inicia un proceso de contraste intra e interministerial para terminar de definir su contenido y presentar un borrador final del texto.
Como resultado, se obtiene un documento que integra 5 prioridades estratégicas y en el que se identifican un total de 146 medidas. Entre las prioridades se identifican:
1. Garantizar la democracia cultural, buscando el fortalecimiento del tejido cultural de base, el impulso a nuevos modelos de gobernanza y el reconocimiento de la educación y de la mediación cultural como herramientas clave de la promoción del capital social.
2. Abordar los retos contemporáneos desde la cultura, lo que conlleva asumir la centralidad de las políticas culturales para el desarrollo y la necesidad de mejorar la coordinación transversal entre las diferentes políticas sectoriales
3. Promover la sostenibilidad e independencia del ecosistema cultural, el cual ve afectada su fragilidad por la precariedad laboral estructural.
4. Consolidar los derechos culturales como marco de acción pública, estableciendo la necesaria regulación normativa.
5. Articular una Administración Pública comprometida con los derechos culturales, resultando imprescindible establecer mecanismos y rutinas de cooperación entre los diferentes niveles territoriales de gobierno con competencias en la materia (nivel local, regional y estatal)
4. Nuestra experiencia particular en la mesa de trabajo ODS y sostenibilidad
Nuestra participación como experto en el eje sostenibilidad y agenda 2030 del Plan de derechos culturales se desarrolló a través de la asistencia online a cinco sesiones de trabajo de algo más de 2 horas de duración. Dichas sesiones se celebraron los días jueves 27 de junio, el jueves 11 de julio, jueves 19 de septiembre, jueves 16 de octubre y jueves 19 de noviembre.
Además del Eje de Sostenibilidad se desarrollaron otras doce mesas temáticas con la misma dinámica que la nuestra:
- Desarrollo local y comunitario
- Educación
- Mediación cultural
- Diversidad étnico racial
- Diversidad lingüística
- Discapacidad
- Desigualdad
- Cultura intergeneracional
- Entorno digital
- Evaluación de políticas culturales
- Adecuación normativa y buenas prácticas
En el caso del Eje Sostenibilidad y Agenda 2030, la metodología de trabajo incluyó una breve formación inicial (con entrega de materiales didácticos incluida) para contextualizar las dinámicas, metodologías, herramientas de trabajo (aplicación MIRO) y principales líneas de actuación, así como la realización de un diagnóstico de partida para el debate.
La dinámica de trabajo incluyó tanto sesiones de trabajo plenarias como la constitución de grupos específicos por contenidos, en función de las diferentes mesas que vertebraban las líneas de actuación prioritarias identificadas. En el caso particular nuestro como expertos, nos integramos en la Mesa de Financiación. Este trabajo específico se concretó en el diseño y elaboración de tres fichas organizadas en torno a los siguientes conceptos: ayudas e instrumentos económico-financieros, establecimiento de una ventanilla única y puesta en marcha de un fondo financiero orientado a la inversión necesaria para la modernización ecológica del sector cultural.
Como resultado de este proceso, se han podido identificar para cada una de las trece Mesas de Trabajo las siguientes cuestiones.
- Retos, dificultades y limitaciones identificadas para la integración de medidas en el Plan de Derechos Cultuales
- Alternativas y posibilidades para abordar estos retos
- Escenario futuro deseable y concreto en un plazo de 10 años.
- A partir de todo lo anterior, se concretaron las acciones concretas a partir de la estructura facilitada por el propio Ministerio.
En términos generales, nuestro balance general del proceso como expertos es positivo ya que permite una primera aproximación a través de la coordinación y debate de los diferentes agentes invitados. En mi opinión sería de interés sistematizar estas dinámicas, combinándolas con otro tipo de eventos (talleres presenciales, sesiones temáticas, etc.) con el objeto de realizar un seguimiento, así como de profundizar en dimensiones específicas y ampliar los contenidos de debate.
Pese a las buenas intenciones metodológicas, desarrollar un proceso participativo para el diseño de un Plan de estas características no resulta ni mucho menos sencillo. En ocasiones falta tiempo para la reflexión y el debate, los objetivos que se plantean resultan excesivamente ambiciosos para los recursos disponibles, la frecuencia mensual entre sesiones afecta a la pérdida de ritmo o del hilo conductor entre las mismas; la dinamización de grupos y la animación de las sesiones no acaba de funcionar al 100%… Evidentemente, existe margen para la mejora de estas dinámicas y además resulta necesario avanzar en la experiencia participativa. En cualquier caso, el resultado final ha supuesto un documento de sumo interés, tal y como puede comprobar la persona lectora en el enlace al Plan disponible en la bibliografía
5. Bibliografía
Abeledo (2025) Algunas reflexiones en torno al concepto de sostenibilidad cultural en un escenario de transición ecosocial global en Periférica Internacional Disponible en: https://revistas.uca.es/index.php/periferica/article/view/11535
Abeledo (2013) Un ejercicio de prospectiva en torno a los Observatorios Culturales en Periférica Internacional Disponible en: https://revistas.uca.es/index.php/periferica/article/view/2010
Abeledo (2020) Retos, limitaciones y contradicciones de las relaciones entre la planificación cultural y el desarrollo local sostenible: lecciones desde la Agenda 21 Local en Periférica Internacional Disponible en: https://revistas.uca.es/index.php/periferica/article/view/7025
Amnistia Internacional (2024) Libertad de expresión y derecho a la protesta en España https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos/espana/libertad-de-expresion/
Barreiro, B.; Grecksch, K (2020) ¿Agenda 2030? Sí, pero sin dejar de avanzar en el marco inter-nacional de derechos humanos en Periférica Internacional Disponible en https://revistas.uca.es/index.php/periferica/article/view/7019/6976
Beirak J. (2022) Cultura ingobernable. De la cultura como escenario de radicalización democrática y de las políticas que lo fomentan. Ed. Ariel
Burgos, B. (Coord) Pensar y hacer en el medio rural. Prácticas culturales en contexto. Disponible en: https://culturayciudadania.cultura.gob.es/publicaciones.html
Martinell, A. Heredia, C. (Coord) (2024) La cultura en las iniciativas de desarrollo sostenible Casos inspiradores de trabajo en ODS en territorios rurales y urbanos. Disponible en: https://culturasostenible.org/wp/wp-content/uploads/2024/09/Guia-REDS-La-cultura-en-las-iniciativas-de-desarrollo-sostenible-IMPRESION-1.pdf
Herrero, Y (2025) Propuestas ecofeministas para una transición ecosocial. Entrevista para Canal Abierto. Disponible en: https://youtu.be/7kx_qmxSH5M?si=5BBzeJS1x73XwSkW
IPBES (2019) Informe de la evaluación mundial sobre la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas. Disponible en: https://files.ipbes.net/ipbes-web-prod-public-files/2020-02/ipbes_global_assessment_report_summary_for_policymakers_es.pdf
Ramos, S. (2025) Los derechos culturales como motores de privilegio y desigualdad en Periférica Internacional Disponible en: https://revistas.uca.es/index.php/periferica/article/view/11540
Rodero, E. (2019) Construir el horizonte: Derechos culturales, acción global y democracia en Periférica Internacional Disponible en: https://revistas.uca.es/index.php/periferica/article/view/5586
Ministerio de Cultura (2025) Plan de Derechos culturales. Disponible en: https://planderechosculturales.cultura.gob.es/consulta-el-plan.html
